Entrevista a la bailarina Belén Tejedor

 

Belén Tejedor bailarina argentina nacida en Palomar, Buenos Aires, nos cuenta como paso de estudiar danza clásica a ser bailarina profesional de Bachata y vivir de ello en España.

Para quien no te conoce, contanos quien sos y a que te dedicas.

Soy Belén Tejedor, estudié danza toda mi vida y hoy en día me dedico principalmente a la Bachata de forma profesional. 

¿Cómo fue tu primer acercamiento a la danza? ¿Qué disciplina/s hacías?

Cuando tenía apenas 6 años, lo único que quería hacer era aprender a bailar y a hablar inglés. Mi hermana iba a danza jazz en ATP Dance (Ciudad jardin), y siempre íbamos a ver las presentaciones. A pesar de mi insistencia, mi mamá pensaba que no había grupos para mi edad, hasta que en una presentación vimos que sí había un grupo de nenas pequeñas y finalmente empecé. Mi primer profe fue Roxana Zocchi, con quien hoy en día sigue siendo una persona que aprecio mucho y que me apoyó siempre.

¿En qué momento decidiste que querías dedicarte a la danza de manera profesional?

Luego de haber hecho danza jazz hasta los 12 años, en el ATP se incluyó el Profesorado de Danza Jazz. Yo en ese momento ya sabía que me quería dedicar a la danza al 100%. El problema es que en ese momento me daba culpa pedirle a mi mamá hacer una actividad más, pero salió de ella misma preguntarme si quería empezar el Profesorado para en el día de mañana, poder enseñar. Yo inmediatamente dije que si, y estuve 6 años estudiando y rindiendo el Profesorado avalado por el Conservatorio Nacional de Danza y Gimnasia, mi profe fue Paula Manteiga.

¿Cómo fue que comenzaste Ballet?

En Danza Jazz competíamos mucho nacional e internacionalmente, y además, yo hacía unos solos que llevaban muchos elementos técnicos. Por eso, me habían aconsejado que tenía que hacer Danza Clásica. Comencé en el estudio de Danzas Adriana Stork, y me enamoré completamente de la danza clásica, al punto de que se convirtió casi en una obsesión. Tomaba clase todos los días, y Adriana Stork me apoyó muchísimo abriéndome las puertas de su escuela. Inmediatamente comencé a rendir los exámenes y a usar puntas, mis profes fueron Adriana Stork al comienzo y luego Marcela Jimenez. También comencé a tomar clases de Danza Contemporánea (específicamente de Flying Low con Julia Gomez).

¿Cómo fue que llegaste al mundo de la bachata?

En el 2015 yo estaba cursando en la UNA y ademas, audicioné para el taller del San Martín, había llegado hasta la 2da semana de la instancia de Febrero, pero no me aceptaron. En ese momento sentía que necesitaba abrir el panorama, y Marcelo Alcaraz era mi compañero de ballet en las clases de Alba Serra. Él me había propuesto comenzar a bailar bachata, y luego de un mes de pensarlo, acepté. Me enseñó una coreografía, con acrobacias y todo, y dos semanas después, competimos y ganamos una competencia nacional. A partir de ese momento, comenzamos a bailar juntos definitivamente.

¿Cómo fue que¿Fue difícil la decisión de comenzar con otra disciplina tan distinta?

Si, fue muy difícil, pero Marcelo es muy bueno para formar a bailarines. Es difícil pasar de una disciplina a otra, dicen que la danza clásica es la madre de todas las danzas, pero se necesita mucho estudio, preparación y trabajo para llegar a ser profesional en cualquier disciplina. Otra cosa es que el estilo de bachata al que yo siempre me dediqué, es de competición, en donde se hacen muchas acrobacias en pareja, y eso requiere mucho trabajo y técnica.Además, yo presentaba problemas de seguridad y de autoestima, lo cual lamentablemente considero que es un problema sistematico de las bailarinas de Ballet. También hay mucho trabajo de personalidad y de adentro hacia afuera. La bachata es una actividad muy social, hace falta ser muy extrovertida y eso es algo que también tuve que cambiar para dedicarme a los ritmos latinos.

Antes de que salieran ganadores del World Bachata Masters, ¿tenías pensado dedicarte plenamente a esta disciplina?

Si, a partir de que comencé a bailar con Marcelo, comenzamos a competir y a viajar. 6 meses después de comenzar a bailar bachata viajé a Europa, EEUU y Japón (fueron seis meses muy intensos). A partir de ese momento, ya me estaba dedicando 100% a la bachata, y todos los objetivos eran a largo plazo. Competíamos y ensayábamos muchísimo, hasta que por fin ganamos la competición mundial del World Bachata Masters en 2017, y luego otra vez en 2019, consagrándonos 2 veces campeones mundiales. Además también ganamos otras competiciones internacionales, como el Bachata Open y el Bachata Fusion.

Y una vez que saliste ganadora ¿Qué fue lo que pasó? 

Cuando ganamos por primera vez el campeonato mundial en Madrid, nadie nos conocía y fuimos una revelación. Había 2 premios en la competición, uno del jurado y otro del público. Nosotros ganamos ambos, o sea que la bienvenida española fue magnífica. Nos llegaron muchas propuestas y mucho trabajo en todo Europa. Inmediatamente se abrió el mercado para nosotros y la posibilidad de mudarnos definivamente a España.

¿Cómo es vivir en el exterior? ¿Te fue duro el cambio? 

Cuando ganamos por primera vez el campeonato mundial en Madrid, nadie nos conocía y fuimos una revelación. Había 2 preDe a momentos es duro, más que nada por estar lejos de la familia y la gente que querés. Por suerte, mantener la comunicación por videollamada es clave, y volver a visitar cuando es posible. También estar rodeada de buena gente en donde vivas es muy importante, pero igualmente la familia y amigos se extraña muchísimo. 

¿Encontrabas más oportunidades laborales allá?

Si, acá puedo vivir plenamente de los eventos de fines de semana, y de mis clases presenciales en Madrid y las clases online. La pandemia si que fue dura, porque además se sumó que justo terminé mi relación laboral con Marcelo. Pero por suerte, acá hay posibilidad de ahorrar, y eso me salvó en la pandemia. Hoy en día, trabajo con Antoni Moya, mi nueva pareja de baile, tenemos eventos cerrados por todo el año y vuelvo a trabajar a full. 

¿Extrañas el ballet? ¿Hubo algún momento en el que te arrepintieras de haber cambiado?

No me arrepentí nunca de haber cambiado de disciplina. La bachata me permitió vivir del baile a tiempo completo y ser capaz de auto-abastecerme por primera vez en mi vida. Vivir del arte es muy complicado, pero siento que el camino que me abrí en la bachata es muy sólido. Extraño el ballet, a veces vuelvo a ponerme las puntas, siempre va a tener un lugar muy importante para mi.

Con tu experiencia ¿Qué consejo le darías a una bailarina que quiere dedicarse profesionalmente a la danza?

Mi consejo es que nunca se encierren en un solo camino. Hay muchas puertas que nos pueden abrir a miles de posibilidades. Si se cierra una oportunidad o te rechazan, siempre hay otro camino que te trae felicidad. La clave es la perseverancia y el trabajo disciplinado, e importantísimo: las ganas de tener éxito por sobre todas las cosas

 

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