El trabajo de los brazos en la danza

¿Cuál es la importancia del trabajo de brazos en la danza? Los brazos en la danza son de suma importancia, dotan de delicadeza los movimientos y narran historias en los ballets. Ahora, ¿Cómo los trabajamos en PBT?

Es desafiante hacer un análisis del trabajo de brazos para la danza ya que cada disciplina tiene una demanda diferente y, por lo tanto, una forma de entrenarlo distinta. Si podría afirmar a título personal que a la hora de ver cualquier tipo de danza los brazos me resultan conmovedores. Generalmente, están cargados de sentido y de la individualidad del intérprete. Se me vienen a la mente Nela bailando Lago de los Cisnes, Pina en Café Muller, Macarena Giménez en Giselle o Analía González y sus famosos “port de body”. 

En el ballet particularmente, los brazos tienden a narrar la historia – por medio de pantomima – y a caracterizar al personaje. Vale subrayar que el entrenamiento de los hombres y de las mujeres es muy diferente, ya que los hombres necesitan tener la fuerza suficiente para el trabajo de partenaire. Sin embargo, hay muchos puntos en común para ambos géneros y para múltiples disciplinas de danza. 

Marie Walton Mahon (fundadora de PBT) siempre subraya que para conseguir brazos libres en necesario tener un centro fuerte. Para ello desarrollo una serie de ejercicios, entre ellos los puentes con port de bras. Al colocar la pelota de esferodinamia debajo de las piernas (sentados o en puente), los estudiantes tienen un feedback constante de su alineación, impidiendo que “compensen” el movimiento de los brazos y obligándolos a activar el core. En estos ejercicios se puede trabajar cualquier movimiento de brazos, ya sea port de bras de ballet, gestos de movimiento de contemporáneo o hasta La Macarena. 

El movimiento de los brazos está directamente relacionado con la alienación de la columna, costillas y omóplatos. Es común escuchar que los brazos deben moverse “desde la espalda”, evitando “las alitas” en los omóplatos y que las costillas “se abran”. Sin embargo, puede ser desafiante percibirlo en el cuerpo. En PBT trabajamos con bandas de resistencia para favorecer la propiocepción y alineación, ya sea con wrappings (envolturas) o ejercicios especificos de brazos. El objetivo es activar los músculos dorsales y serratos y relajar los trapecios. Además, la imaginación juega un rol fundamental para mejorar la alineación. Por ejemplo, “suspirar” en los movimientos desafiantes ayuda mantener la alineación de las costillas y regular el tono muscular. 

Adam Blanch (fundador de Progressing Contemporary Technique) remarca que “brazos libres” no es igual a “brazos indefinidos”. Los ejercicios de esta técnica trabajan en la activación y calidad de movimiento de los brazos, utilizando también bandas de resistencia.  

Por último, y volviendo al inicio del texto, en PBT siempre destacamos la intención comunicativa y la calidad del movimiento. Esto se entrena la vez que el trabajo de fuerza, alienación y propiocepción en cada una de las clases. Lo que distingue a los bailarines de los deportistas es que la danza es un arte. Y como tal, esta cargado de subjetividad. Entrenar esa subjetividad, compartirla para conectarse y conmover a otres es un trabajo que debemos incentivar en casa clase. No es algo diferente ni separado al entrenamiento técnico. Es parte de la técnica y de la danza. Los invito a abrazar su imaginario en la próxima clase que realicen y cargar de sentido sus brazos y port de bras.

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